Axel Kicillof confirmó desde España su intención de ser candidato presidencial peronista, priorizando una construcción política articulada que incluya todas las realidades argentinas antes de definir programa o candidatura formal.
En el mismo viaje por campaña, Kicillof profundizó críticas al gobierno de Milei por destruir el Estado desde adentro como topo con ideas marginales, no invertir en infraestructura, salud y educación, caída del consumo 17% en conurbano y desindustrialización con entrega de recursos como Vaca Muerta a extranjeros sin desarrollo nacional.
Osvaldo Granados destacó diferencias económicas con consumo subiendo 6% en provincias pero cayendo en bonaerense, mientras peronismo busca financiamiento electoral; panel lo tildó de protector de delincuentes ausente del conurbano.