El pastor define la fe según Hebreos 11:1 como certeza de lo que se espera y convicción de lo no visto, destacando que pocas cosas glorifican tanto a Dios como confiar en Él en medio de pruebas. Presenta a Job como ejemplo perfecto: pese a perder todo, nunca ofendió a Dios ni lo culpó, sometiéndose a su voluntad incluso en ruinas.
Explica que la confianza en Dios durante el valle de sombra de muerte honra al Señor más que nada, atrayendo bendiciones eternas como la vida eterna según Santiago 1. Dios alabó la fe de Job ante Satanás, declarando que nadie en la tierra era tan íntegro como él. Anima a no tirar la toalla, mirar al cielo y confiar en las promesas divinas.
Destaca héroes de la fe en Hebreos 11 como Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac y Jacob, que creyeron en el carácter de Dios y en el cumplimiento de sus promesas contra toda esperanza. Contrasta con Adán y Eva, quienes creyeron en la "verdad inventada" del mentiroso. Abraham creyó siendo anciano con esposa estéril, esperando la promesa de ser padre de naciones según Romanos 4.