La familia de Germán Gabriel Medina, asesinado el 20 de marzo de 2024 en la peluquería Verdini de Recoleta por su compañero Luis Abel Guzmán, espera la perpetua para el lavador en el juicio oral que continúa en el Tribunal 24 de Cámara del Crimen. Guzmán, prófugo 70 días hasta su captura gracias a la presión mediática y colaboración del Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich, comparó su situación con la crucifixión de Jesucristo y culpó al dueño Berdini por no indemnizarlo con 55 millones de pesos por problemas con formol.
En su declaración, Guzmán alegó emoción violenta para evitar premeditación y alevosía, pero mintió sobre el arma que descartó sin recordar dónde, el celular perdido y las llaves que usó para cerrar el local, demostrando planificación. Testigos confirmaron que no llevaba arma habitualmente y que Medina fue baleado por la espalda mientras tomaba cerveza, sin chance de defensa. La familia se enteró del crimen por TV a medianoche, sin aviso de la peluquería.
La mamá y hermana de Medina relataron el impacto: nadie de Verdini las contactó, solo abogados de Berdini; Guzmán era problemático por usar formol prohibido pese a quejas. Otros empleados como Carlos Azorín y Noelia Palazzo temieron por su vida durante la fuga. El juicio sigue martes a las 14, con alegatos y veredicto en semanas.
La prensa fue clave: sin cobertura diaria, el caso habría quedado impune. Guzmán rechazó medios en juicio por exponerlo. Doctor Juan Dragani y juez Sánchez Sarmiento destacaron colaboración policial.