Daniel Gómez Rinaldi contó en detalle su historia de más de 20 años con Andrea del Boca, madre de su hija Ana. Se conocieron en un cumpleaños de Manuela Bravo, tuvieron una relación efímera y se separaron antes del nacimiento. Andrea cortó contacto durante el embarazo a los seis meses, impidió su presencia en controles y parto salvo por un amigo obstetra, y dejó a la bebé como NN por cuatro meses para evitar su inscripción como padre.
Gómez Rinaldi acudió a la Justicia para reconocer a Ana y obtener un régimen de visitas inicial en la casa familiar, supervisado por la tía de Andrea, pero incumplieron visitas durante años. Enfrentó denuncias falsas mediáticas: moretones armados en programa de Jorge Real (demostrados como inyecciones antiguas por peritos), secuestro inventado en vacaciones habituales durante su programa La mamá del año, y finalmente abuso sexual relatado por Ana a los 18 años tras visitas a programas de TV antes de la denuncia formal.
Perdió todo: trabajo como gerente de banco de inversiones, amistades superficiales, impacto en salud mental y económica; siguió pagando cuota alimentaria hasta los 18. En 2009, coincidiendo con gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Andrea vinculada a Aníbal Fernández quien le asignó abogado; jueza cajoneó pedidos de revinculación. Salió sobreseído en todas las causas pero el daño social y mediático persiste; su familia paterna la vio hasta los 9 años.
Apoya proyecto de ley de Carolina Losada y Ricardo Biasotti para penar falsas denuncias de 1-3 años, agravantes de 3-6 por violencia de género o menores. Debate sobre responsabilidad periodística en estigmatizar denunciados sin pruebas, casos como Pablo Guisoni, Lucio Dupuy y Guillermo Pardini. No tuvo contacto con Ana desde los 9 años, la quiere pese a todo y espera revinculación; su otra hija rechaza conocerla por la denuncia.
Critican asociación AEVAS de Gómez Rinaldi, denunciada por peritajes psicólogos copy-paste que impiden revinculación pese a sobreseimientos penales. Panel discute si penalizar falsas denuncias desincentiva víctimas reales.