En el territorio de Fisi en Congo, choques entre rebeldes del M23 apoyados por Ruanda y el ejército congoleño respaldado por milicias locales como la FABB desplazan a más de 300.000 civiles desde enero, con 2.000 refugiados en Nameshia.
Los combates por carreteras clave incluyen bombas en Rugesi y Punto Cero, obligando a familias a huir; una madre perdió dos hijos en la escapada. El comandante Gemsí de la FABB, con 500 hombres, vigila puntos estratégicos contra el M23.
Human Rights Watch documenta abusos por milicias progubernamentales, impulsados por prejuicios étnicos entre Banja Mulenge y Bafuliru. Negociaciones de paz entre Congo y Ruanda en diciembre no han cambiado la situación en terreno.