El sacerdote Guilherme Peixoto cerró un evento masivo en la Plaza de Mayo congregando miles de jóvenes en una fiesta con música electrónica y rock, sin descontroles ni alcohol, extendida hasta las 6 de la mañana con corte de tránsito, destacando la conexión genuina con la fe y el legado de Papa Francisco de "hagan lío" y abrir la Iglesia a todos.
La presencia del arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva fue un mensaje potente y histórico en las formas de comunicación católica argentina, visto como bisagra para una Iglesia más desacartonada y cercana a la sensibilidad juvenil, sin perder lo sagrado, interpelando a los jóvenes con lenguaje actual.
Periodistas resaltaron la ausencia de desbordes en la multitud diversa de distintas condiciones sociales, un llamado a la unidad en la jerarquía católica y un ejemplo para la política argentina de convocar con amor sin gritos, reflejando la cultura del encuentro promovida por Francisco, quien recibía a todos como Jesús.
El evento transformó la Plaza de Mayo, sinónimo de protestas, en celebración unificada por el aniversario papal, con repercusión mediática y equipo de TN cubriendo la emoción en vivo, cerrando con agradecimientos y un "gran acierto" sin precedentes.