La prefectura y topadoras demolieron de noche casi 200 puestos de la feria Saladita Bristol en Mar del Plata, tras 22 años de permiso precario y allanamiento judicial por venta de productos truchos como camisetas y zapatillas piratas.
Adrián Mautzi reportó desde el lugar que se retiraron más de 50 toneladas de escombros, sorprendiendo a feriantes que perdieron su fuente de ingreso; familias lloran y cuestionan la falta de aviso previo.
Anderson, familiar de un feriante venezolano, contó que vendían gafas y gorras, pagaban 4 millones por temporada al dueño pero sin habilitación municipal; denunció inseguridad en la ciudad con robos diarios impunes mientras persiguen a laburantes.
Luis Novaresio debatió la competencia desleal para comercios formales que pagan impuestos, aunque reconoció el drama humano; periodistas recordaron denuncias de ex intendente Guillermo Montenegro y UCIP contra la ocupación ilegal desde 2002.
El permiso precario se renovó 20 años hasta 2022, pero la justicia ordenó la demolición pese a promesas de reordenamiento.