El pastor explica que líderes ungidos deben cuidar el rebaño de Dios como 1 Pedro 5:2 indica, sin servir por obligación ni por dinero, sino como ejemplo, ya que Dios premia a administradores fieles con mayores responsabilidades según Mateo 25.
Saúl fue quitado del trono por desobediencia, priorizando la voluntad del pueblo sobre Dios, excusándose con miedo y buscando imagen pública en vez de arrepentirse, atrayendo maldición a su familia cuyos hijos pagaron por sus pecados.
Invita nuevamente al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco. Contrasta con David, quien cuidó ovejas de su padre en anonimato arriesgando vida, ganándose el corazón de Dios como varón conforme a su corazón y convirtiéndose en pastor fiel de Israel.
Un buen pastor da a las ovejas lo que necesitan, no lo que quieren; líderes deben desviar atención a Dios, no buscar aplausos humanos ni robar gloria, o pierden confianza divina y son reemplazados.
Advierte contra adicción a aprobación humana como Pablo en Gálatas 1:10, y enfatiza rendir cuentas por mayordomía delegada.