El Peugeot 505 destacaba por su baúl profundo y ancho que permitía cargar equipaje de forma versátil sin que el canister de combustible entorpeciera mucho la carga, quedando alineado con los pasarruedas.
El motor era el legendario 4 cilindros de 2 litros con cadena y 8 válvulas, alcanzando 173 km/h a 5300 rpm, enfocado en serenidad y confort más que en performance, con versiones carburadas, inyección SR, diésel Indenor y turbo, además del SRI con motor Renault de 130 caballos.
La mecánica era accesible para mecánicos, aunque embrague y caja requerían sacar motor o eje trasero; contaba con encendido electrónico, alternador, nacionalización casi total y radiador con ventilador eléctrico. El capó conservaba fonoabsorbentes para aislación acústica superior.
La plancha de a bordo era moderna con cuatro agujas, tacómetro hasta 8000 rpm, velocímetro 210 km/h, 89.000 km actuales, reloj, rompe nieblas, climatizador mecánico, estéreo original con pasacassette, caja BA7-5 suave, comandos alzacristales, techo corredizo y teléfono celular Movicon opcional.
Ofrecía visibilidad privilegiada, posición de manejo óptima, sistema infrarrojo de apertura, luces interiores direccionales y plazas traseras cómodas para cuatro o cinco pasajeros con cinturas inerciales, apoyabrazos central, butacas con cavidad para rodillas, bolsillos, alfombra de bucle, apoyacabezas y parlantes bajo luneta, ideal para familias.