El petróleo Brent cayó un 12% hasta los 87 dólares tras el anuncio de reapertura total del Estrecho de Hormuz por Irán y Estados Unidos durante el alto al fuego en Líbano, aunque el tráfico comercial permanece mínimo con buques en espera por minas y seguros elevados.
Donald Trump celebró en X el acceso total al estrecho, pero Irán exige coordinación con su Guardia Revolucionaria, rutas específicas y prohíbe buques de países hostiles como Estados Unidos e Israel. Expertos como Andy y Darío coinciden en que la tregua beneficia a ambas partes: Trump evita validación congressional de la guerra, Irán alivia presión económica, mientras Israel fortalece su posición regional aislando a Hezbollah.
El mapa satelital muestra el estrecho vacío y acumulación de petroleros en el Golfo Pérsico; el desminado complica el paso ante minas magnéticas, drifting y activadas remotamente suministradas por China. Hezbollah delega seguridad al gobierno libanés, pero analistas dudan de su capacidad para desarmarlo sin intervención israelí, que retiene derecho a defensa.
Optimismo crece con posibles reuniones Trump-Netanyahu-presidente libanés en Washington y viaje a Islamabad; Irán negocia uranio enriquecido (450 kg al 60%) para acuerdo nuclear, priorizando ala política sobre radicales de la Guardia ante colapso económico. Empresas como Maersk evalúan tránsito, augurando normalización si tregua se extiende más allá del día 9.
La apertura formal alivia mercados globales, pero persiste fragilidad: cualquier ataque recierra el estrecho, usado como moneda de cambio por Irán.