El panel de Duro de callar profundizó las críticas al gobierno de Javier Milei centrándose en el vocero presidencial Manuel Adorni, cuestionando sus viajes a Aruba, compra de departamentos y una casa en country que omitió declarar, todo financiado con su sueldo público.
Los panelistas debatieron si Adorni debería renunciar para no perjudicar al presidente, comparándolo con un técnico que se va por dañar al equipo, y destacaron que hasta hace días era el foco de las noticias negativas antes del tema de la carne de burro.
Mostraron tweets humorísticos de Adorni respondiendo acusaciones absurdas como cambiar lámparas por LED, lo que el panel interpretó como estrategia para banalizar las denuncias serias sobre su patrimonio.
Un panelista libertario hizo autocrítica por permitir el ingreso de "marginales" e "impresentables" a La Libertad Avanza, como Ramiro Marra y otros, desplazando a militantes genuinos en provincias.