La calle Once y Flores recuperó sus veredas limpias sin manteros, permitiendo tránsito peatonal fluido en una zona antes intransitable por la multitud de vendedores ambulantes, según mostró el reportero Rodolfo en vivo desde Bogotá al 2200-2900.
Se observa poca gente caminando y comprando por la crisis económica, menos bolsas de compras y locales cerrados o en alquiler, novedad en área que antes no tenía vacíos comerciales, incluso en avenida con ventas y alquileres.
Comerciantes notan cambio en perfil de clientes hacia clase media o media alta, y Rodrigo del Club de las Remeras reporta ventas difíciles a esta altura del año pero sostiene negocio vendiendo mucho a emprendedores y revendedores.