Comerciantes y vecinos recuperaron las veredas de Once y Flores sin presencia de manteros gracias a operativos policiales efectivos, permitiendo paseos de compras con precios bajos en locales formales. En la Feria de Castillo de Flores, pantalones de gabardina se venden a 3 por 40 mil pesos o 2 por 30 mil, y botas bucaneras nacionales a precios minoristas competitivos con promociones para mayoristas.
El consumo cayó drásticamente por recesión, salarios insuficientes y competencia feroz de plataformas chinas como Temu y Shein, obligando a bajar precios y absorber aumentos en materia prima sin trasladarlos al cliente. Vendedores notan 30% menos ventas que hace un año, con gente que pasea pero no compra pese a ofertas atractivas.
Emprendedores mantienen esperanza pese a locales vacíos un viernes; destacan calidad nacional sobre importados, pero critican privilegio a importaciones que perjudican industria local. Policía evitó retorno de manteros organizados internacionalmente de África, ahora ausentes incluso en playas este verano.