Moria Casán relató que Betiana Blum asistió a su función de teatro sin avisar, esperó en camarín y dio lecciones de dirección como si fuera experta, lo que la conductor consider desubicado y envidioso.
Explicó su ritual post-función y cómo recibió a Blum adecuada, pero rechazó consejos sobre peinado y dirección, acusándola de celosa y pesada pese a buena relación previa.
Recordó anunciar su presencia en escena y enfatizó no querer saber público invitado para mantener espontaneidad.