Una famosa marca de ropa revolucionó la experiencia de compra en Dubái con probadores inmersivos, los más grandes del mundo, que simulan distintos ambientes como playa, noche urbana o gala.
Las cabinas adaptan automáticamente la iluminación, sonido y fondo visual al outfit elegido, transformando el clásico vestidor en un espectáculo tecnológico con ruido del mar o luces de fiesta.
La innovación genera furor, se viraliza y sirve de modelo para otras marcas, prometiendo sponsors en vestidores y cambiando para siempre cómo se prueban prendas.