El mar patagónico genera voluntad de explicar su funcionamiento y protegerlo por su sensibilidad, pese a impactos como sobrepesca de merluza.
Argentina carece de cultura marina, consume poco pescado y maneja especies aisladas sin enfoque ecosistémico, beneficiando a 20 empresas pesqueras.
La pesca no alimenta localmente sino mercados ricos, y el mar no integra concepto territorial más allá de Malvinas.