Leopoldo Luque declaró en el juicio por la muerte de Diego Maradona que generó un vínculo con el Diez por orígenes humildes compartidos, Fiorito y Caraza, y lo ayudó seleccionando médicos desde 2016.
Luque contó que Maradona tenía problemas sentimentales y alcohol durante pandemia, lo visitaba en recaídas, lo llevó a chequeos en Olivos y al odontólogo, y lo convenció para clínica en su cumpleaños donde detectaron hematoma subdural.
Afirmó amar a Maradona como amigo e ídolo, pese a convivencias con empleados como Máximo Pomargo, y cuestionó si errores médicos prolongaron un desenlace inevitable.