Luciano, de 15 años, sobrevivió de milagro a varios puntazos en el cuello dados por su ex novia a la salida de la escuela en San Martín.
La mamá Leila Buendía cuenta que llegó al colegio oyendo gritos de otras madres diciendo que su hijo se desangraba; la chica fue metida al colegio y Luciano fue al hospital pero dado de alta.
La víctima explica que la ignoró todo el día por su actitud agresiva previa, como cachetazos y celos; ella llevaba un cúter en la mochila y planeaba el ataque en un grupo de chat con amigas.
Revela violencia previa de ella contra ex novio con navaja y control celoso; la familia exige justicia por tentativa de homicidio premeditada pese a ser menor.
Se discute violencia en adolescentes, falta de control parental y necesidad de imputabilidad.