En el puerto de Quequén una colonia de lobos marinos machos convive hace más de 20 años con buques pesqueros y de transporte, formando sitios de conexión con Mar del Plata.
Los contaminantes como metales pesados y químicos orgánicos se acumulan en redes tróficas, afectando reproducción de delfines, aves y mamíferos marinos en niveles altos.
Los delfines franciscanos pasaron a categoría vulnerable por la UICN en los últimos cuatro años, mostrando cabezas alargadas distintas a marsopas.