En un partido de Fair Play, Sandro Pita marcó el gol de cabeza decisivo en el último minuto para Brad Alcantino, generando alegría desbordada. Su propio hijo lo celebró con tanta efusividad que casi lo asfixia agarrándolo del cuello con agua.
Los panelistas destacaron el festejo bruto y riesgoso, comparándolo con un posible homicidio, mientras Pita se prepara para dedicarse a árbitro. El incidente se viralizó en el programa.