Gabriela y José adoptaron a Tiago, un adolescente de 15 años, en una ceremonia judicial que emocionó a la doctora presente. La pareja respondió a una convocatoria del Registro Único de Adopción para dar una oportunidad a un chico mayor, poco común en adopciones.
La familia ya tenía tres hijos mayores, incluido uno de 16 años, y decidió adoptar tras ser familia solidaria. Tiago, hermano mayor de dos niños también adoptados, ahora disfruta de libertad y juega sin responsabilidades previas. La familia extendida, incluyendo nuera y nieto, apoyó la decisión.
Tiago se integra con sus hermanos biológicos menores, formando una "gran familia". Gabriela y José enfatizan que ser familia significa amor, apoyo y contención para toda la vida, especialmente para adolescentes que salen de hogares a los 18 años sin red.
Invitaron a otros padres a adoptar adolescentes: "Dentro de nosotros hay suficiente amor para darle a otros la oportunidad de tener una familia". La historia viral generó lágrimas y esperanza para chicos en espera.