Los fanáticos de Bad Bunny sorprendieron al no cantar ni bailar durante su recital en Buenos Aires, a diferencia de los shows de Ricky Martin donde las seguidoras gritaban y bailaban bajo la lluvia afuera del hotel en Recoleta.
Diego Ricciardi relató la experiencia desde la calle, donde intentó animar a los asistentes sin éxito, y comparó con la euforia de las fans de Ricky Martin que esperaban al cantante para sus shows en el Campo Argentino de Polo.
La charla derivó en tatuajes: Mauricio López contó que se tatuó una estrella fugaz con cinco elementos en el pecho por una promesa a su hijo durante la final del Mundial de Qatar, inspirado en la serie Supernatural.