Drones rusos atacaron Zaporizhia en el sureste de Ucrania el viernes, hiriendo al menos a tres personas y dañando casas, autos, edificios e infraestructura.
Los servicios de emergencia se pusieron a cubierto ante una alerta por posible segundo ataque, mientras mostraban el edificio más afectado donde impactó el misil y las familias damnificadas.
Estados Unidos condenó el ataque a una iglesia bautista usada por 300 fieles como crimen contra civiles en esta guerra de cuatro años, con imágenes de destrucción total.