El doctor Suárez predica sobre la presencia de Dios y la importancia de no perder la bendición al darle la espalda. Explica que el pecado de Adán separó al hombre de Dios, pero Jesús restaura la unión completa en el arrebatamiento.
Presenta a Antonio, quien hace veinte años sufría una joroba grande, columna desviada y zapatos gastados por deformidad. Viendo una reunión por TV, recibió oración y sintió placas calientes en la espalda, enderezándose instantáneamente y ganando cuello.
Antonio cuenta que su esposa lo llamaba Topo Xixio por su apariencia, y ahora usa ropa común tras donar trajes que no le quedaban. El doctor Suárez ora por curaciones similares invocando placas calientes de Jesús.