El doctor Suárez inicia estudio del libro de Eclesiastes capítulo 5, versículos 6 y 7, advirtiendo no dejar que la boca haga pecar ni excusarse con ignorancia ante el ángel de Dios.
Explica que palabras negativas activan la carne pecaminosa y cita ejemplos de promesas necias a Dios como sacrificios irracionales. Insiste en creer sin condiciones para ver la gloria de Dios y temerlo con respeto.
Alerta sobre sueños vanos versus revelaciones divinas, urgiendo a obedecer la voz de Dios contra pecados. Predice el fin de los tiempos y la necesidad de evangelizar para evitar el lago de fuego eterno.
Exhorta a no rendirse, ser victoriosos y orar por fracasados que vuelvan a Jesús, independientemente de la edad, pues el espíritu es eterno.