La DDI de Junín desarticuló una banda que operaba desde cárceles bonaerenses de Junín, haciéndose pasar por presidentes de clubes de fútbol y el senador Pablo Petreca para estafar comerciantes.
Enviaban mensajes de WhatsApp pidiendo mercadería como gomas, aberturas o pintura en Chacabuco y Los Toldos, prometiendo pago posterior vía flete que se llevaba los productos.
Los estafadores usaban nombres como Maxi Sardi de Defensores; las denuncias llevaron al allanamiento y desmantelamiento de la red con conexiones en penales.