Cuba vive cortes de energía que dejan hasta el 61% de la isla totalmente desconectada durante la mayor parte del día, en una crisis agravada desde 2024 por falta de inversión, corrupción y sistemas obsoletos.
Los apagones fomentan el aumento de la delincuencia y afectan servicios esenciales como hospitales, donde la energía es vital.
El gobierno cubano no logra solucionar esta situación, mientras el pueblo resiste estoicamente las dificultades diarias.