Las cuatro integrantes del grupo de humoristas Las Hijas de la Cuba relataron su trayectoria desde los inicios con maridos y familias hasta superar divorcios, muertes y enfermedades, manteniendo su unión escénica como catarsis.
Explicaron que realizan rituales como tocarse la cola, abrazarse y mirarse a los ojos para no normalizar su éxito, disfrutándolo y honrándolo en cada función, con giras por Amsterdam y España que llenan teatros.
La conductora elogió su química única y difícil de lograr, comparándolas con las nuevas brujas de la tele, y las invitó a no perder esa conexión pese a posibles enojos futuros.