Grandes casas del conurbano bonaerense, antes con parques y piletas, se fraccionan en habitaciones para alquiler sin habilitación ni propiedad horizontal, convirtiéndose en neoconventillos. Esto surge por la crisis habitacional que impide alquilar departamentos por garantías e indexación.
En Avellaneda, cerca de estaciones como Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, reportero Gavino Silva encuestó inquilinos: una habitación sale por 450 mil pesos incluyendo luz, gas, internet y sin expensas ni depósitos, solo "a la buena voluntad". Viven varias familias compartiendo baños y cocinas.
La situación empeora desde hace 40-50 años; gente con pocos recursos prefiere esto antes que villas o tercer cordón. No hay medidores individuales ni garantías formales.