La fiscalía detectó transferencias bancarias de la empresa Imhaus de Marcelo Grandío a Manuel Adorni antes de que asumiera como funcionario. Adorni y Grandío eran socios en un programa grabado en un departamento de Grandío, con oficios multisponsorizados, y cobraba cuatro meses después de terminar el programa.
La Secretaría de Medios contrató esa misma empresa cuatro meses después del último pago a Adorni, lo que genera sospechas de negociaciones incompatibles con la función pública. La subsecretaria Bárbara Pintelo acompañó a Grandío a una reunión en el INCAA para un proyecto de película, según confirmó Ricardo Benedetti.
Adorni acumuló gastos millonarios en tarjeta de crédito, con meses de 10-12 millones, viajes lujosos a Yao Yao en Bariloche (2.600 dólares en alojamiento), Aruba, Disney, Punta del Este y Nueva York, pese a un salario pisado. Compró Jeep, refaccionó casas y departamento.
Intenta justificar con herencia del padre muerto en 2002, un lote embargado en Salazar por ejecuciones fiscales que vale unos 5.000 dólares netos. El panel lo tilda de trepa y fracasado que prosperó con el Estado, generando interna en La Libertad Avanza; Karina Milei lo banca en fotos pero lo ven como cadáver político.
El hermano de Adorni pierde chances políticas; panel critica amateurismo de Milei por no echarlo, perdiendo militancia libertaria.