Ayer se activaron protocolos en numerosas escuelas de Capital Federal y provincia de Buenos Aires por amenazas de tiroteo, pintadas en baños y mensajes intimidatorios.
El antecedente es el caso de San Cristóbal en Santa Fe, lo que genera alarma entre padres que hoy prefieren no enviar a los chicos al colegio anticipando posibles incidentes.
Debaten si visibilizar estos temas en medios amplifica el problema o es necesario hablarlo, pero las amenazas logran paralizar la rutina escolar.