Un sobreviviente del Vuelo 3142 de LAPA relató las fallas sin reparar, los informes ignorados y un sistema que miró hacia otro lado antes del accidente. Los pilotos estaban cansados, los mecánicos apurados y los supervisores ausentes, mientras la rutina completó el desastre.
Esa noche, los flaps de las alas no se desplegaron para dar sustentación y permitir el despegue del avión. El testimonio detalla cómo tomó conciencia de la gravedad y decidió saltar junto a otros pasajeros.
Tuvo suerte porque estaba junto a la puerta de emergencia, aunque el tobogán no cayó sobre el ala en el suelo debido a la deformación del avión. Logró soltarse del cinturón y escapar en medio del caos.
Durante la recuperación en terapia, pasó de cuidados intensivos a sala común. Su hermana alquiló un departamento con autorización del psicólogo para traer a su madre, quien sufrió mucho sin saber detalles del estado de su hijo.