Rusia bombardeó Kiev, Odessa, Dnipró y Zaporiyia con 700 drones y 34 misiles, impactando cerca de la central nuclear y población civil, dejando 20 muertos y 66 heridos graves.
Los ucranianos interceptaron el 90% de los ataques y se han convertido en expertos en combatir drones iraníes y rusos, asesorando a países del Medio Oriente, Estados Unidos e Israel. Sin embargo, los rusos avanzan a un costo humano tremendo en combates frontales.
Los rusos acusan a Ucrania de forzar a civiles entre 16 y 60 años a unirse al esfuerzo bélico, considerándolos combatientes cuando les conviene.