Las pequeñas empresas aportan el 2,5% de la nómina al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pero descuentan ese monto de lo que aportaban previamente a ANSES, manteniendo su costo fijo igual. Las grandes empresas contribuyen con el 1%. El fondo lo administra el sector privado mediante agentes como ALyCs, y las empresas eligen dónde depositarlo.
En ejemplos concretos, una PyME con 20 trabajadores y salario promedio de 2 millones de pesos aporta 1 millón por mes, cubriendo un 0,5% de indemnización el primer mes, 3 sueldos a los 6 meses y 5,6 sueldos al año, asumiendo aumentos del 2% mensual y rendimientos del 1%. Para PyMEs más grandes con 75 empleados, capitaliza más rápido: 2 sueldos primer mes, 11 a los 6 meses y 20 al año.
Empresas grandes cubren hasta 60 sueldos a los 6 meses y 114 al año. El gobierno avanza en reglamentación pese a cautelar judicial apelada, con reuniones de la CNV y estudios jurídicos, para activarlo pronto y preparar el mercado. Beneficia a privados al destruir la "industria del juicio", incentiva contrataciones y mueve capitales, aunque genera debate sobre impacto en jubilaciones de ANSES.
El FAL convierte aportes estatales previos en fondos propios para indemnizaciones (un sueldo por año trabajado), invertidos en instrumentos definidos por el Estado para generar rendimiento.