Pakistán entra en su segunda semana de estricto racionamiento energético, cerrando prematuramente comercios y centros comerciales para evitar colapso de reservas ante la crisis en el Estrecho de Ormuz.
Ciudades como Lahore y Rawalpindi muestran distritos comerciales desiertos por orden del primer ministro Jebaz Yarif. El paquete de austeridad incluye recorte del 40% en combustible para altos funcionarios y prohibición de compra de vehículos nuevos para el Estado.