Más de un millón cien mil personas trabajan en aplicaciones como Uber, Cabify o de reparto de comida en Argentina para sobrevivir económicamente.
Algunos lo hacen porque fueron despedidos de sus trabajos formales, otros lo toman como segundo empleo para complementar el salario o incluso como primer trabajo ante la falta de oportunidades.
Las plataformas están saturadas, con esperas de hasta tres meses para ser aceptado como conductor en Uber o Cabify.