La madre biológica de Ángel Altamirano, Mariela Altamirano, mostró cero remordimiento en videos inéditos donde se restituye al niño de cuatro años a su cuidado, ignorándolo mientras ponía una denuncia contra el padre Luis en la comisaría. El niño entraba con la cabeza baja, sin que ella lo mirara ni lo abrazara, evidenciando angustia y rechazo a volver con ella y su padrastro Michael González.
Los panelistas destacaron la falta de cariño de Altamirano, quien llora más por su situación en prisión que por la muerte del niño por maltrato extremo, temiendo linchamientos. La familia de González pide protección, mientras se critica la cadena de fallas: maestras notaron enuresis, dibujos proyectivos y furia en el niño, pero nadie intervino a tiempo.
Jennifer Leiva, la psicóloga implicada, se rió de videos del padre mostrando el llanto del niño y desoyó alertas, realizando controles remotos sin visitar el hogar. Se investiga su mal proceder y falta de capacitación en justicia familiar, junto a un dictamen maternalista que presume culpable al padre hasta prueba contraria.
El padre y su pareja Lorena actuaron como detectives, grabando todo sin éxito inicial. Expertos como Gabriel Cartaña explicaron signos de maltrato como depresión manifestada en enojo y dibujos reveladores. Elías confirmó rutina en casos similares por falta de recursos.