Leopoldo Luque conserva su matrícula profesional habilitada para ejercer como neurocirujano en la Ciudad de Buenos Aires y en el distrito 3 de la provincia de Buenos Aires, según verificó el programa en el sistema del Ministerio de Salud, a pesar de ser imputado en el juicio por la muerte de Diego Maradona.
En la segunda audiencia del juicio, Luque llegó con libros de medicina, maletines y papeles, pidió declarar inesperadamente reafirmando su inocencia y explicando causas cardíacas de la muerte sin responder preguntas, lo que generó tensión, suspensiones de testigos como el doctor Pinto y Yanina Maradona, y acusaciones de "romper el juicio" y "embarrar la cancha" por parte de la querella.
Fernando Burlando incorporó nuevos audios y chats comprometedores, como uno donde Luque le dice a un enfermero "ya les comimos la cabeza a las hijas" para forzar la internación domiciliaria, y otro donde califica de "pelotuda" a Jana por querer internarlo en clínica, cumpliendo "nuestra parte" con Maximiliano Pomargo, lugarteniente de Matías Morla.
El panel criticó la estrategia de la defensa de Luque y Francisco Oneto para ganar tiempo mediático y procesal, reprodujo declaraciones previas de Yanina Maradona sobre gritos y golpes de Luque a Diego, y alertó sobre posibles nulidades y favoritismos en el tribunal de San Isidro que impiden nombrar a Morla y Pomargo.
Luque pidió declarar nuevamente tras leer chats contradictorios, durante un cuarto intermedio, mientras el programa cuestiona si sigue habilitado éticamente y destaca audios donde prioriza cobertura legal sobre la salud del paciente.