Leopoldo Luque, médico de cabecera de Diego Maradona, declaró en el juicio por la muerte del Diez: "Soy inocente y lamento mucho su muerte". Citó la pericia oficial que determinó insuficiencia cardíaca crónica agravada por falta de tratamiento, enfatizando que no recibía medicación cardíaca desde 2007 y que la autopsia no detecta ese diagnóstico clínico.
Luque argumentó que no es cardiólogo y que los coágulos no permiten determinar el tiempo exacto de agonía, contradiciendo peritos que estimaron dos horas. Su abogado anunció que no responderá preguntas por posturas preconcebidas, pero podría hacerlo más adelante.
Juan Carlos Pinto, médico que firmó el acta de defunción, criticó la falta de equipo de reanimación en la casa y afirmó que Maradona, como paciente de alto riesgo, no debía estar en domicilio sin medicación adecuada. La audiencia tuvo cruces entre abogados y tumulto periodístico.
Panelistas cuestionaron que Luque avalara la internación domiciliaria sin derivarlo a especialistas pese a alertas cardíacas.