En el juicio por la muerte de Diego Maradona, Leopoldo Luque declaró espontáneamente y admitió conocer la patología cardíaca de Maradona, confirmando estudios previos sin tratamiento desde 2007 porque el paciente dejó de cooperar.
Reprodujeron audios lapidarios donde Luque y Maximiliano Pomargo discuten internación domiciliaria para evitar perder ingresos si Maradona era internado en clínica; llaman a hijas como Hanna "pelotuda" y Jana "retrasada", planean convencerlas manipulando argumentos.
Luque ignora alertas de masajista Tafarel sobre edema y hinchazón extrema de Maradona ("ojos como una teta"). Abogados querellantes como Fernando Burlando y Orlando Baudry critican estrategia defensiva de Luque, que pasó de pasivo a activo; audios contradicen su rol no como médico de cabecera.
Defensa intenta invalidar pruebas pero falló; juicio continúa con nueva declaración de Luque sobre audios, postergando testigos como Yanina. Equipo médico manipuló familia para alta domiciliaria pese a riesgos evidentes.