Se reconoce el esfuerzo y la inversión en nuevos tratamientos farmacéuticos, pero laboratorios internacionales buscan extender patentes más allá de la ley en todo el mundo, incluyendo Argentina.
Esto genera más monopolios, menos competencia y precios más altos para todos, pese a que la legislación establece 20 años de duración para las patentes.
Los laboratorios argentinos producen medicamentos de igual calidad y eficacia, pero mucho más accesibles para la población.