Un jubilado de 70 años llamado Carlos vive en una pieza precaria de Villa Fiorito, paga 260.000 pesos mensuales de alquiler que subió 110.000 en seis meses, con una pensión de 300.000 pesos que apenas le alcanza para servicios y comedores, sin heladera ni cocina.
Carlos estudia contabilidad en la Universidad de Lomas de Zamora, cursó siete materias pese a dificultades, porta HIV con medicación gratuita, perdió esposa y vivió en calle; depende de merenderos para arroz, polenta y fideos, sueña con recibirse para tener un futuro pese a condiciones insalubres con humedad y cables colgando.
En vivo desde su habitación, relató temor a quedar en la calle si sube más el alquiler, rechaza ser ejemplo para jóvenes compañeros pero prioriza sueño profesional; panel emotivo debatió obligación de trabajar a los 70 por pobreza versus elección, criticando pensiones bajas y reforma previsional bajo presión FMI.
Recibió ofertas solidarias de jubilados y público para ayuda económica o vivienda; estudia hasta las 3 a.m. en mesita, viaja 30 minutos a clases de 3.5 horas, aceptaría trabajo contable para complementar; historia impacta por esfuerzo y marginalidad en Argentina actual.