Irán suspende las exportaciones de productos petroquímicos para priorizar el abastecimiento interno ante el bloqueo y ataques a sus instalaciones.
La medida responde a una orden del 13 de abril de un alto funcionario de la Compañía Nacional Petroquímica que instruyó a las empresas a parar ventas al exterior hasta nuevo aviso. El objetivo es evitar desabastecimiento de materias primas y estabilizar el mercado interno bajo fuerte presión.
Instalaciones clave como los polos de Asaluyeh y Mahshahr fueron blanco de ataques que afectaron producción y suministro de gas y derivados del petróleo, generando un efecto dominó en la cadena energética. El gobierno redirige la oferta al consumo local mientras el mundo paga las consecuencias.
Analistas señalan que Irán se prepara para la guerra desde hace décadas y esta decisión reactiva amortigua la crisis interna.