El hospital del PAMI en Hurlingham, operativo desde 2023, cierra definitivamente el 30 de abril tras notificación a empleados el martes pasado. El centro atiende a 13.000 personas de Hurlingham y localidades vecinas como Moreno, José C. Paz y San Miguel, con mil pacientes diarios.
Empleados como Teresa relatan que notaron el cierre en el pasillo durante su guardia, con unos 60 trabajadores aún activos pese a despidos previos. Profesionales abandonaron por pagos de solo 2.100 pesos. El hospital ofrece resonancia, tomografía, ecografía y especialidades como traumatología y diabetología, con turnos rápidos que ahora quedarán a la deriva.
Pacientes como Luis y una mujer de San Miguel expresan angustia por la atención de primera que pierden, comparándola favorablemente con otros centros colapsados como el Posadas. Una médica de cabecera, Paola Segovia, denuncia recorte en cápita a 2100 pesos retroactivo al 1 de abril, lo que lleva a paros y riesgo de renuncias masivas.
En estudio, critican declaraciones de Mario Lugones y titular del PAMI Leguizamo, culpando moratorias y envejecimiento poblacional, pero atribuyen el problema a caída recaudación, pérdida de empleos y desfinanciamiento ANSES. Jubilados como Roberto Oliveira, Patricia Catini, Carmen y Estela Maris denuncian crueldad contra mayores, inflación en medicamentos y destrucción de salud pública.
Entrevistados arremeten contra el gobierno por cerrar servicios prometidos como cirugía e internación, parados desde cambio de gestión, y exigen acción en lugar de excusas.