El hospital del PAMI en Hurlingham, inaugurado en 2023 y que atiende a 13.000 jubilados de la zona oeste con mil pacientes diarios, cierra definitivamente el 30 de abril por decisión presupuestaria, dejando a 60 empleados en la calle tras notificación el martes pasado.
Pacientes como Paola Segura, Roberto Oliveira, Patricia Catini, Carmen, Estela Maris y Rita relatan la excelente atención recibida, con turnos rápidos vía WhatsApp y receta electrónica implementada en gestiones anteriores por Luana Volnovich y Martín Rodríguez. Ahora enfrentan colapso en alternativas como el Hospital Posada y clínicas privadas con turnos limitados por capitación.
Jubilados denuncian descuentos en medicamentos si poseen casa propia, precios exorbitantes que superan sus jubilaciones mínimas de 380.000 pesos, y priorizan comida sobre remedios oncológicos o crónicos. Critican al gobierno por destruir la salud pública, cerrar fábricas y faltar empatía, contrastando con superávit heredado que ahora se endeuda.
Entrevistados como Vicente, Guillermo, Gladys, José Rochas de 84 años, María Elena y otros convocan a movilizaciones semanales en plazas y Congreso contra el "desprecio" a mayores, exigiendo vida digna y cuestionando políticas que benefician préstamos a privados mientras recortan servicios esenciales.
La protesta bajo lluvia resalta dificultades para llegar, con colectivos habilitados especialmente y miedo a volver a basurales el predio, mientras Rita muestra 10 medicamentos que paga al 70%, sumando cientos de miles de pesos mensuales pese a pensiones combinadas de 600.000 pesos.