Los panelistas cuestionan la posibilidad de elegir jueces por méritos y capacidades en Argentina, afirmando que todos saben cómo se maneja el sistema.
Plantean una hipótesis sobre la velocidad de una investigación judicial, sugiriendo que se juega una posición política de la justicia en un momento de debilidad del gobierno.
Explican que el gobierno debe tomar decisiones sobre puestos vacantes con aspirantes, usando la procuración como ejemplo de posible negociación o reserva de poder.
Insisten en que hay 300 cargos por distribuir y que no se puede reconstruir el país sin una reforma profunda de la justicia.