Eduardo Feinmann escaló su guerra con la abogada racista de Santiago del Estero, quien lo llamó homofóbico, clasista y misógino, acusándolo de obsesión y amenazando con cositas que sabe en la capital.
Ella negó robar auto a exnovio pero admitió retención indebida y abuso de confianza para sacarlo de titularidad, pagado por su papá; panel cuestiona sus argumentos penales y raid mediático para ir al programa de Feinmann.
Feinmann desmintió invitaciones y contexto sacado de frases sobre no ser villera, mientras ella grita su nombre obsesivamente.