En la historia de Elías y Eliseo, profetas de Jericó sabían que Elías sería arrebatado pero no actuaron; Eliseo, fiel, lo siguió gritando "padre mío" al ver el carro de fuego.
Solo Eliseo obtuvo la unción porque buscó persistentemente, ignorando distracciones; los demás miraron sin arrebatar la bendición.
En movimientos de Dios, muchos miran pasivamente, pero los que buscan activamente reciben la unción del Espíritu Santo.