La reina Máxima y el rey Guillermo Alejandro de Holanda enfrentaron críticas políticas por cenar y pernoctar en la Casa Blanca durante tensiones internacionales, luego prohibieron preguntas sobre ello a la prensa en Miami.
Se cuestiona la neutralidad de la corona, que debe mantener prudencia política; la prensa neerlandesa denunció censura, enfatizando que periodistas no son decorativos sino garantes democráticos.
El biógrafo de Máxima señaló trabas habituales para información pública.