El hospital PAMI de Hurlingham, bajo comodato desde gestiones de Juan Zabaleta y Celci, cerró por falta de fondos pese a anuncios de fluidez de pagos del ministro Lugones. Pasó de hospital a salita de primeros auxilios y ahora queda solo el esqueleto, derivando resonadores a Buenos Aires.
Los médicos de cabecera mantienen conflicto por cambios en facturación, no solo deudas desde noviembre. Crujen obras sociales como IOMA con 2 millones de afiliados, sumando preocupaciones sanitarias.
Gobierno niega crisis en PAMI y descarta eliminar RemediAR Salud, pero demoras en pagos a prestadores responden a metas fiscales del FMI.